Hubo un día en que sentí que mis emociones explotaron en mi pecho. En que sonreí al verte, en que el mirarte fue mi delirio.
Hubo un día en que el roce de tus manos en mi piel, dejaron una marca tatuada en mi alma. En que grité de felicidad al oír mi nombre salir de tus labios, en que al verte enmudecí de felicidad.
Hubo un día en que me estremecí al verte llorar, en que reí al verte sonrojar.
Hubo un día en que me gustaron las cosas que en algún momento me desagradaron. En que las flores dejaron de ser plantas, en que el cielo no fue más azul.
Hubo un día, que sentí que por tus ojos caía derrotada y ganabas la lucha de mi corazón. En que sentí que nunca más estaba sola, en que sentí que ahora éramos los dos.
Hubo un día que sentí que estaba enamorada de ti, y en que tú también lo estabas de mí.
Hubo un día en que juré quererte tanto, mientras tú retrocedías inseguro al verme.
Hubo un dí, en que lloré, porque no te vería más. En el que no quise seguir viviendo si no estabas conmigo. En que quise salir corriendo, y perderme en las calles, para no ver a nadie más.
Hubo un día en que te extrañé como nunca antes. En que el dolor traspasaba mi pecho, y ahogué mi voz para no gritar tu nombre.
Hubo un día que volví mi cabeza pensando en que te había visto, en que tú en la misma calle hacías lo mismo.
Hubo un día, en que nos encontramos, en que me miraste reprochándote lo tonto que habías sido. En que yo también me reprochaba a mí misma lo mismo.
Hubo un día, en que volvías a mi lado y en que yo ya me iba del tuyo.
El reloj no espera, y los minutos siguen corriendo silenciosos. Esperando atentos en que te des cuenta que los caminos que a veces tomamos no son los mejores. En que si no llegas a tiempo, el tren se va, con los sueños y fantasías que siempre anhelamos.
Anda, experimenta un rato. Yo estoy esperando a que vuelvas a mi lado, pero te advierto que no te esperaré por siempre.
Anda, pero no tardes.
Vuelve, pero que esta vez, sea para siempre.