Hoy estoy esperando.
Mas, mi vida se va y yo sigo aquí.
No sé si tú lo sabes, pero creo que algo deduces al verme así.
Algo de mi se va contigo, y no es porque yo te lo haya regalado, sino que tú te lo has ganado, mi corazón se va contigo.
No tuvimos mucho, pero para ambos fue demasiado.
Una sonrisa, una mirada cómplice nos bastaba para estar felices por un día.
La timidez nos venció. Nuestro juego inocente murió.
Y te vas, y yo también me iré.
Recorreremos caminos diferentes, pero con la alegría que por lo menos, nuestros caminos fueron uno, al menos una vez.
Te doy mi fuerza... quiero que seas feliz.
Vive cada día como si fuera el último, y no pienses en mi, yo estaré bien.
Tu recorre tu camino, mientras yo espero.
...
Esperaré que mi corazón regrese.
¡Adiós y buena suerte!