La rutina me absorbe desde dentro. Sé que todo se cae a pedazos alrededor mío, pero no quiero permitirme caer al igual que el resto. Soy fuerte, suelo decir, pero veo que ese adjetivo no se ajusta a mi. Cada vez se me hace más difícil seguir adelante, sabiendo que voy a tientas caminando en un sendero de infinita oscuridad.
Recuerdo que alguna vez vi a alguien de por ahí, que me invitó a creer que dentro de mi debilidad existía una fuente de fortaleza. Le creí, y empecé a confiar en él. Cree un camino junto el de él, y creí que ya no estaría más sola. La historia empezaría a formarse. Tiempo más tarde, él se fue. Y la historia terminó sin siquiera comenzar.
Sé que fue inevitable, que no podía hacer nada para que continuara cerca de mí. Traté de olvidarlo, y seguir con mi vida. Separar mi camino del suyo, empezar desde cero en la construcción de un mañana mil veces mejor. Poco a poco, mi vida volvió a ser la que era antes, aunque torpemente pensé que me iría mejor. Me equivoqué, pero no dejé que eso me afectara. Aunque cierta noche, advertí que lloraba sin saberlo y mi mente gritaba su nombre. No lo entendía, creía que lo había olvidado. Sabía desde dentro, que la historia bramaba por continuar. Un día lo volví a ver, y entendí que nunca lo había olvidado. Quizás ese era el mejor comienzo de nuestra historia, tan llena de comienzos, de coincidencias y de emoción. Luego, ya no volví a verlo, pero la historia ya tenía la primera línea escrita, del cómo la niña se daba cuenta que le gustaba él.
Sabía que yo le gustaba, o al menos eso intuía. Yo por mi parte, cada día rezaba para que él estuviera bien. Me gustaba, y eso me daba fuerzas. Raras veces sabía noticias de él, y eso me daba aún más temple. Mientras todos a mi alrededor decían que estaba perdiendo el tiempo, que quizás lo nuestro nunca funcionaría, yo tenía la fe de que todo era posible. A veces me sentía creando una historia sin principio ni final, sin un sentido, ni porqué, pero no permitía ahogarme en los problemas, y puse todo de mi parte para que todo llegase a funcionar. Cierto día nos volvimos a ver, y supe que estaba arrepentido por dejarme sola. Ese día lo quise tanto, más de lo que debería, más de lo que pensaba que podría. La historia volvía a escribirse, mi ilusión volvía a agrandarse. Pero pasaron los días y volví a caer en la misma rutina. Ya no estaba, y seguía yo con la esperanza de volver a verlo, pero los días seguían pasando, y un día de aquellos me di cuenta que había despilfarrado mucho tiempo enamorada de él. Quizás había tenido avances, pero nada era cuantificable, nada era concreto. Volví a llorar una noche, no porque le extrañara, sino que en mi mente se colaba la idea de olvidarlo, pero esta vez para siempre.
Pero por más que trato, sé que no estoy hecha para olvidarlo.
Backstreet Boys- Incomplete