Creo que no hace falta que diga que te extraño, aunque para ser sincera, debo reconocer que no es demasiado, y creo que es justamente, porque he aprendido a dejarte en el pasado.
Fue difícil, no lo niego. Lo que sentí por ti me pegó fuerte y dejó cicatrices imborrables. Te quise mucho, quizás demasiado, pero al menos fui sincera en reconocer mis sentimientos y no me negué a vivirlos como fue lo que sucedió contigo.
Me hubiese gustado que tú, alguna vez, hubieras dicho, hecho o sentido algo verdadero por mi, pero lo nuestro era desde el principio algo inviable. No debí hacerme ilusiones, pero no pude evitarlas, eras tan perfecto en mis sueños, que me negué a caer en la realidad de que tu no querías nada conmigo.
Es difícil ser conciente de la verdad, cuando lo que más deseas es una mentira.
Pero debo confesarte, que todo este tiempo, me mantuviste viva. Fuiste capaz de convertirte en una razón para superar los problemas, y de ser la fuerza que necesitaba para seguir adelante en un año tan difícil.
Lamento no haber sido lo que tú hubieras querido. No te imaginas cuánto quería ser la mujer de tus sueños, pero me era imposible. Me viste en mis peores facetas, en los días más malos de mi vida, por lo que era de esperarse que salieras huyendo de mi lado. Quizás tuve toda la culpa de que lo nuestro nunca hubiera comenzado. Pero fue justamente por eso, que estuviste al lado mío cuando nadie quería estarlo, lo que me enamoró de ti. Yo no esperaba a nadie, y te encontré. Era tuya y fuiste mío, sin que nosotros nos diéramos cuenta, hasta que sentí que mi corazón se amarraba al tuyo, y yo no podía seguir sin ti... A lo mejor, alguna vez, sentimos lo mismo. Pero ya pasó nuestro tiempo, y ya nada volverá a ser como antes.
Tal vez, tuve toda la culpa, pero no puedes negarme que el que salió perdiendo con todo esto fuiste tú, porque nadie te querrá tanto como yo lo hubiera podido hacer. Ahora yo tengo la libertad de amar a otros tanto o más que lo que hice yo contigo.
Vuelvo a pedirte disculpas, quizás no fui la mejor mujer que hayas conocido, pero intenté serlo por ti, porque fuiste la primera persona que de veras me gustó. Antes pensaba que si llegase a gustarme alguien debía cumplir con cada una de mis exigencias, pero me di cuenta contigo, que todo se reducía y ya nada valía la pena sino eras tú la persona quien tendría que estar a mi lado.
Todo lo intenté, pero nada funcionó.
Debo agradecerte, por ser al menos, esa persona que mantuviera vivo mi corazón, por hacerme sonrojar de improviso, por crear una sonrisa en mi cara al verte, por ser tú, el protagonista de mi mejor historia. Gracias, por dejar que yo cruzara tu camino y tú el mío.
Ahora, después de todo, quiero despedirme de ti. Quiero cerrar un ciclo, y qué mejor que dejarte en el pasado. Quiero vivir mi vida y lo haré sin ti. Ya no te quiero, ya no te recuerdo, ya no siento lo que alguna vez sentí. No siento rencor, ni tristeza, nada. Es lo que debo hacer.
Te deseo lo mejor, quiero que seas feliz.
Ojalá algún día te des cuenta lo que no supiste aprovechar, aunque dudo que sepas que alguna vez te quise.
Con cariño de alguien que nunca volverás a ver.
Adiós y hasta siempre.