Sin querer me dejé caer en la vacía ilusión del momento, y no pude hasta la madrugada, darme cuenta que nunca he podido verdaderamente deshacerme del pasado, ni de mis sueños infantiles, que rozan con amargura mis inocentes sentimientos.
Tal vez, porque yo fui creada de las más irrisorias fantasías. Peco a veces de ingenua y confiada. Quiero creer que alguien, en alguna parte, aún cree en mi y siente lo mismo que yo ahora estoy sintiendo, pero ya es demasiado tarde y me hace dudar por si alguna vez encontraré a ese quien me haga renacer de las cenizas.
Creí alguna vez que los cuentos de hadas eran de verdad; pensé que existían la magia, que un día como cualquier otro, todos mis miedos se olvidarían envueltos en un abrazo, pensé que si lo miraba a los ojos, el cielo caería a mis pies, que los amores nunca mueren, que siempre, cuando hay amor del verdadero, los corazones se unirían hasta la muerte. Vaya estupidez. El amor sólo logra sufrimiento y una eterna condena a no olvidar ni la más pequeña discreción.
Y allí nos vemos, cuando el silencio no nos deja tranquilos, porque el corazón y el alma gritan desgarradoramente en el interior, cuando el mundo se ve envuelta en la sequía, nuestros ojos siguen derramando lágrimas, y una sigue ahí. Fingiendo que no pasa nada, esbozando una sonrisa cansada y pronunciando con falsas palabras “Ya lo olvidé”, porque no puedo olvidarlo y por más que quiera convivir con su recuerdo, no hallo quién quisiera ocupar su lugar, porque nadie es lo suficientemente perfecto para el cargo.
Y lo odio porque lo amo, hablo porque él se ha callado y busco porque él se perdió en mi vida.
Sé que me dejé llevar por un momento carente de sensatez, pero escribo igual que sangro, porque sangro todo lo que escribo, y sin ti a mi lado, siento que el mar guarda cada vez más barcos hundidos. ¿Olvidarte? No puedo ¿Dejarte en el pasado? Sin nadie a quien revocar mi afecto, todo se reduce a intentos.
“Y alguien gritó y todo se volvió silencio.”
Ahora, después de todo, quiero despedirme de ti. Quiero cerrar un ciclo, y qué mejor que dejarte en el pasado. Quiero vivir mi vida y lo haré sin ti. Ya no te quiero, ya no te recuerdo, ya no siento lo que alguna vez sentí. No siento rencor, ni tristeza, nada. Es lo que debo hacer.
Te deseo lo mejor, quiero que seas feliz.
Ojalá algún día te des cuenta lo que no supiste aprovechar, aunque dudo que sepas que alguna vez te quise.
Con cariño de alguien que nunca volverás a ver.
Adiós y hasta siempre.