Hombres, he tenido unos cuantos, pero no me enloquecían tanto como tú. (Cramberries)
Me diste un nombre y me marcaste con un halo alrededor de los ojos; y me di cuenta, como nunca antes, que el amor es una fuerza poderosa; porque me cambiaste, y ya no soy la solía ser.
Las distancias que nos separan se van haciendo cada vez más grandes, las calles se vuelven más ruidosas y los días más oscuros. Pero aún sigues en mi, como un legado de memorias, que siento cada vez más cerca, mientras escucho tus vanas palabras resonar en mi cabeza y te veo como cuando uno mira el fuego y desvía la mirada, y la imagen tuya se presenta, como si fuera aquella motita oscura y ciega que queda.
Porque sigues tan presente como hacia unos meses.
Sigues aquí conmigo, aunque no seas mío. Estás tan lejos, pero te siento tan dentro de mí. Paso las noches preguntándome qué hubiera sido, si hubiese pasado algo entre nosotros...
Y estás tan lejos, ignorando lo que siento.
Te has enredado en mis raíces, y ahora creces conmigo. Debiera dejarte ir, pero no puedo desprenderme de tu recuerdo: Eres la respuesta a todas mis dudas, la certeza de todas mis verdades...
...Y te echo de menos.
¿Te das cuenta lo que digo? ¿Puedes calibrar todo lo que he dicho? ¿Puedes cuantificar el esfuerzo de confesar todo esto?
Si. Quizás estoy enamorada, o algo loca tal vez, pero no me impidas sentir lo que siento. Soy patética. Pero si el serlo significa sentirte más cerca de mi, con orgullo llevaré el adjetivo en medio de mi frente. No me digas que esto es humillarme gratuitamente; Pues el decir que estoy enamorada, me hace la persona más digna que has tenido la suerte (o el infortunio, probablemente) de conocer en tu vida.
Has un pequeño esfuerzo, y escúchame cuando te digo que una de las cosas que más debo agradecer a Dios es tu llegada en mi vida.
¿Te das cuenta de lo que digo? Espero que sí...